lunes, octubre 23, 2006

Tiene que ser un nombre que identifique todo lo auténticamente chileno: "Colo-Colo"... La ocurrencia de Lucho Contreras quedó inmortalizada en la soledad del estadio El Llano, un 19 de abril de 1925, en plena comuna de San Miguel.Allí, tras una bullada salida de su institución matriz (Magallanes), un grupo de jóvenes organizó, casi con timidez, la primera reunión formal en el "exilio voluntario". Una sesión que luego haría historia.La idea era clara: formar un nuevo club, de cara al profesionalismo y de espaldas al malentendido romanticismo que tozudamente intentaban imponer los viejos dirigentes magallánicos.¿"Colo-Colo"...? Se preguntaron ¿Por qué no?», ¡Aprobado!, gritaron casi al unísono.Encabezados por los hernanos Arellano -David y Francisco-, Juan Quiñones y el propio Contreras, ese puñado de jugadores" pese a sus ganas y visión de futuro, no pudieron imaginar que alo- cada aventura concluirla con la fundación del club más popular de Chile.En pocos años, producto de muchas vertientes efectivas y deportas, Colo Colo se transformó en algo más que, un equipo: en fenómeno social (con su tremenda capacidad de convocatoria) y en el mejor paradigma futbolístico del balompié criollo.Tal vez lo primero haya sido consecuencia de lo segundo No sabemos, Aunque “aventuramos” aun sin el éxito deportivo que ha envuelto su trayectoria, Colo-Colo pareció estar predestinado, desde su nacimiento, a convertirse en lo que es: el club más popular de Chile. Por sus primeras y legendarias giras por nuestro país; por esa imagen de equipo aguerrido y corajudo, que arrastra hasta hoy; por la muerte de David Arellano... En fin. Muchos fueron los factores que entrelazaron a Colo-Colo con el sentir del pueblo.Pero volvamos a aquella sesión del 19 de abril.«Ya tenemos nombre, señalaba con orgullo Contreras, pero nos falta el uniforme». El vozarrón de Quiñones disipó las dudas: «Camiseta blanca, que representará la pureza de nuestros procedimientos. Pantalones negros, como muestra de la seriedad de cada uno de los integrantes del Colo-Colo FootBall Club». «¿Y las medias?» Guillermo Cáceres se adelantó a todos y propuso: «Negras con franjas blanca, corno La de los marinos de nuestra Armada». David Arellano concluyó: "Usaremos, también, zapatos negros, pero con franja roja". Firmaron el acta, Juan Quiñones, David Arellano, Francisco Arellano, Luis Contreras, Rubén Arroyo, Clemente Acuña, Nicolás Arroyo, Guillermo Cáceres, Rubén Sepúlveda, Eduardo Stavelot y Luis Mancilla. , Así se escribió la primera página del libro de vida de Colo-Colo. 'SUS PRIMEROS PASOSTodavía un poquito resentidos por su retiro de Magallanes, pero más imbuidos en engrandecer el nuevo club, sus fundadores decidieron comenzar en grande: se inscribieron en la Primera División de la Liga Metropolitana. Tras su debut, alguien vaticinó: "Colo-Colo será el campeón". Y lo fue. Pero no sólo eso: se mantuvo en calidad de invicto durante todo el año 25. , lo apodaron el equipo de los "Invencibles". Y dentro de esa temporada llena de éxitos, ganó su primer clásico. 'Obviamente frente a Magallanes: dos por uno.El artífice de la campaña fue, sin dudas, David Arellano. No sólo destacó por su técnica e inteligencia dentro de la cancha, sino por su calidad humana, por sus esfuerzos por contagiar al resto de sus Compañeros de una mística especial y una fantástica disciplina. Arellanno -' señalaban algunos testimonios de la época- fue un adelantado a su tiempo. Por lo menos, al tiempo futbolístico de Chile, ya en esos años de inferior jerarquía al del Río de la Plata.Un botón de muestra: Colo-Colo, que se mantuvo invicto hasta el treinta de mayo del 26, debutó intencionalmente en noviembre de ese año frente a Peñarol de Montevideo. Cayó por cinco a uno, sin apelación.Sin embargo, para el medio criollo, Colo-Colo representaba una de sus fuerzas más poderosas... en la cancha. Institucionalmente aún estaba a la zaga de los poderosos Magallanes, Audax Italiano, Bádminton, Unión Española o Wanderers.Es en este instante cuando emerge con fuerza un nuevo nombre que ayudará al crecimiento del club, un nombre que contaba, eso sí, con un "viejo" apellido dentro del historial colocolino: Alberto Arellano, hermano de David. Caratulado como un maestro en la Organización.Alberto montó una gira al sur del país (desde Talca a Chiloé), los últimos días de aquel glorioso 25. El viaje resultó un éxito en lo deportivo, pero también en lo pasional, Colo-Colo siembra su primera semillas de popularidad a lo largo de nuestra geografía y sus simpatizantes ya no son privativos de Santiago.Aunque en 1926 los albos sumaron, como dijimos, la pérdida del invicto (ante Wanderers, 1-3), más otros reveses con Magallanes y Peñarol (este en nivel internacional), ese año marcó otro hito en su biografía: comenzó a gestarse su trascendente gira por Europa.Patrocinada por el entonces presidente de la Federación de Fútbol, Carlos Cariola, Colo-Colo partió al viejo continente el 2 de enero de 1927, reforzado por algunos jugadores santiaguinos y otros venidos desde el sur.Antes, el equipo hizo escala: Antofagasta, Iquique (lugares donde sumó más adeptos), Guayaquil (Ecuador) y México. En todas partes se presentó a «tablero vuelto», recogiendo además, una buena cosecha de triunfos. El 28 de marzo pisó tierra española.LA TRAGEDIA DE VALLADOLIDEstadísticamente, la gira por la Península -incluyo partidos en Portugal resultó positiva: una treintena de partidos, con más triunfos que derrotas. eso traía muchas ilusiones y hasta ese momento nadie se imaginaria lo que ocurriria.El 3 de mayo, ante el Unión Real Valladolid, a los 35 minutos, cae y para siempre, el gran capitán David Arellano. Mucho se ha escrito respecto a la muerte de este excepcional hombre y deportista. Y, seguramente, se seguirá escribiendo. Algunos afirman, por ejemplo, que David no quería entrara la cancha esa tarde. Que el golpe que recibió del defensor vallisoletaner no fue casual. Otros hablan simplemente de homicidio. Julio Martínez, con inusitada energía, escribió al respecto (en su prólogo para el libro de Francisco Mouat, "Cosas del Fútbol"... )A mi siquiera me cabe la duda que fue casual. Se lo escuché a don Carlos Cariola (cuya maestría lo convirtió en un hombre multifacético), que presidió aquella delegación alba el 27 Se lo escuché a otros viajeros que estuvieron en las gradas esa tarde aciaga. Se lo escuché a los propios hermanos de Arellano. Y se lo escuché siempre a mi madre, la que en cuanto se mencionada el caso, saltaba como un resorte. «Eso fue una desgracia, una fatalidad». Y le sigo creyendo porque ella nació justamente; en Valladolid... » Peritonitis traumática y ruptura del intestino, consignó la autopsia.A partir de ahí, nada fue lo mismo para el equipo. La gira europea prosiguió casi por inercia, concluyendo el 9 de junio. Luego, de vuelta, algunos partidos amistosos en Montevideo y Buenos Áires, que sólo sirvieron para confirmar la supremacía río platense sobre nuestro fútbol. El 18 de julio, Colo-Colo retornó a Chile con un crespón negro en su emblema.La muerte de Arellano no mermó la capacidad combativo ni deportiva del equipo. Al parecer el gran David seguía rigiendo los designios del club desde arriba. Colo-Colo ganó los campeonatos del 28, 29 y 30, este último conseguido en dramático partido final ante Unión Española. Incluso, hasta se dio el lujo de ganarle a Bellavista de Montevideo.Pero ni siquiera la mano del desaparecido capitán podía controlar la primera crisis directiva que se avecindaba. Una cuestionada elección determinó el advenimiento de Femando Larraín Mancheflo a la testera del club. El problema, en todo caso, era otro. Los jugadores exigían un trato de profesionales, mientras el directivo se renegaba a tener jugadores rentados.La desazón llegó a la Asociación Santiago, organismo que decidió intervenir en el club. La crisis colocolina conllevaría secuelas para las demás instituciones, pues producto de ella, el año 33 se instaura el primer torneo profesional de fútbol en nuestro país.Asfixiados por cargas tributarios que les imponía la Asociación Santiago y por la necesidad de instaurar un campeonato profesionalizado, los grandes clubes componentes de ese organismo (Audax Italiano, Bádminton, Colo Colo, Green Cross, Magallanes, Moming Star, Santiago National y Unión Española) deciden crear la Liga Profesional, el 27 de mayo de 1933.Su decisión sería avalada meses después por la Federación de Fútbol, pero en el intertanto, la Liga ya había comenzado a funcionar. El primer Campeonato de Apertura lo ganó Colo-Colo, pero en el oficial (que se inició el 22 de julio) todo fue para la poderosa oncena de Magallanes.Sin embargo, los albos -y pese a una extensa campaña internacional, con resultados no siempre positivos-, obligaron aun partidos de definición a su tradicional rival. Emparejados a doce puntos en la tabla general, la finalisirna se la adjudicó Magallanes por, 2- 1.Roberto Cortés; Emesto Chaparro, Clodoiniro Lorca, Roberto Díaz, Lizardo Pifia, Elías Zapata, Alberto Bravo, Abraham Vargas, Luis Carvallo, Guillermo Valdivia y José Mguel Olguín. Esta fue la formación colocolina en el primer campeonato profesional de nuestro fútbol.Al año siguiente, la carnpaña evidencia, una fuerte involución. Los albos, con un equipo muy desgastado y desorientación táctica, conformaron una oncena irregular. Quizás lo más destacable sería, en el balance, la aparición en el primer equipo de un hombre que marcaría una época: Enrique «Tigre» Sorrel, proveniente de Audax Italiano. Su presencia ayudó, de paso, a olvidar la partida del popular «Chincolito» Mayo que, doce meses atrás, había emigrado a Vélez Sarsfield, donde fue figura y goleador Y, a pesar que el campeonato lo volvió a ganar Magallanes, y Colo-Colo fue apenas tercero, tras Audax, el equipo demostró ser de mayor arrastre popular, recaudando 74 mil 276 pesos. - La ansiedad por alcanzar la primera estrella debió ser postergada, sin embargo. El 35, en un campeonato con dos divisiones, y en dos ruedas, Magallanes se alzó con su tercera corona y Colo-Colo quedó postergado al cuarto lugar. El consuelo, nuevamente, lo arrojaron las cifras. Los albos recaudaron 99 mil 170 pesos.Sobre el campeonato de 1936 podría decirse que fue el de transición para los albos. Terceros en la clasificación general, ese equipo serviría de base para alcanzar el título, en calidad de invicto, al año siguiente.Pero no nos adelantemos. Las llegadas de Tomás «Rata» Rojas y Arturo «Carecacho» Torres alentaron la esperanza de un primer título. Pero, la corona, recayó, esta vez, en los pies de los jugadores de Audax Italiano y, el subcampeonato, en los de Magallanes.UN TITULO GRANDEEl 37 todo cambia y Colo-Colo ¡por fin! - daría su primera vuelta olímpica.Esa brillante campaña está asociada al nombre de un presidente visionario que, no sólo se preocupó del primer equipo, sino también de las divisiones inferiores, aspecto que los albos habían tratado en forma casi irresponsable: don Emesto Blake.Con capacidad organizativa y preocupado, de los más mínimos detalles, Blake asumió su presidencia (el 14 de enero de ese año) con las siguientes palabras: "Creemos que el equipo de honor está en condiciones de responder al presfigio del club".¡Y de que forma respondieron los jugadores! Su campañaa resultó brillante: 2-0 y 2-1 a Unión Española; 3-3 y 3-1 con Magallanes; 5-2 y 3-3 con Santiago Moming; 3-1 y 5-0 a Wanderers (primer año de los «caturros» en la serie profesional); 4-2 y 7-2 al Audax, y 7-2 y 3-3 con Bádminton. Consiguieron en total 21 puntos, cinco más que su escolta Magallanes.También los triunfos alcanzaron el plano internacional. Colo-Colo realizó una gira por Bolivia, enfrentando al Bolívar (4-3), a las selecciones de La Paz y Cochabamba (8-2 y 4-4, respectivamente) y al Sao Cristovao de Brasil (3-3). En Santiago, se midió con Rosario Central (de Argentina), con el que obtuvo dos empates: 3-3 y 1-1.Faltaba un último título: jugó y derrotó a Iquique, campeón Nacional Amateur, proclamándose Campeón de Chile. La formación titular de ese equipo brillante fue la siguiente: Pedro Femández; Nemesio Tamayo, Eduardo Camus; Juan Montero, Arturo Torres, Amadeo San Juan; Enrique Sorrel, Manuel Arancibia, Arturo Carmona, Carlos Arancibia y Tomás Rojas. A ellos habría que agregar los nombres de A. Zamora, H. García, C. Weich, R. Luco, F. Caballero, L. León y 0. Lira, también integrantes del plantel.El goleador fue el «Tigre» Sorrel (14), seguido por Arturo Carmona (11) y Carlos Arancibia (10). De esta forma, Colo-Colo obtuvo su primera estrella... la primera dentro de las tantas que registra su historial.La del 38 fue una temporada contradictoria. hitos importantes, como la reelección de Emesto Blake en la presidencia; la llegada del técnico húngaro Máximo Garay; la consagración, en la «cuarta especial», de dos jugadores que harían historia: Norton Contreras y Francisco Honnazábal; el honor que le cupo a Colo-Colo de inaugurar el estadio Nacional (frente a los brasileños del Sao Cristovao, el 4 de diciembre, ante sesenta mil personas y con un triunfo de 6-3).Pero en el campeonato oficial, los albos apenas alcanzaron la tercera posición. Postergado por el campeón Magallanes y el subcampeon Audax, Colo-Colo realizó una campaña llena de altibajos. Triunfos importantes, como ante la Universidad de Chile (6-0 y 6- l), ante Unión (7-2) o Bádminton (7-2), pero también derrotas trascendentes: 2-6 frente a Magallanes, 3-4 y 4-5 con Audax y 2-3 ante la propia Unión, en la primera rueda. Colo-Colo, además, sufrió el dolor de otra partida: víctima de un ataque cardíaco, murió "Vitoco" Morales, uno de los pilares en las campañas amateurs. «En una apacible tarde de mayo, como el gran David... », señaló el presidente honorario Róbinson Alvarez, el día del funeral.Todo parece olvidarse en el campeonato 39. Otra vez, Colo-Colo campeón. A pesar de algunas vicisitudes en el plano directivo (renuncias de Emesto Blake - quien fallecería ese mismo año- y Tomás Olivos, quedando a cargo del club Róbinson Alvarez) y la partida de otro grande: el bravo defensor Juan Montero (también en mayo), los albos se afirman en la cancha y cumplen una campaña de campeones: veinticuatro partidos jugados en el año, con 17 triunfos y 91 goles a favor.En agosto, se hizo cargo de la dirección técnica del equipo, un europeo llamado a revolucionar nuestro fútbol: el húngaro Francisco Platko. Su debut fue ante un combinado River Plate-Independiente, en el estadio Nacional, con una estrecha derrota de 3-4. Pero, a la larga, la mano de Platko se haría sentir con inteligencia y maestría.Los once campeones del 39 fueron: Valentín Erazo; Santiago Salfate, Eduardo Camus; Segundo Flores, José Pastene, Oscar Medina; Enrique Son-el, Juan Vergara, Alfonso Domínguez, Noilon Contreras y Tomás Rojas. Como alternativas estuvieron, Luco, Arcos, San Juan, Salazar, Sánchez, Manríquez, Fuenzalida y los dos Arancibia.Lo más destacado del equipo fue, sin dudas, la producción goleadoa de Alfonso Domínguez: marcó 32 goles en 24 partidos, un récord irnbatible. El «Tigre» Sorrel no quiso quedarse atrás: 22 tantos en 24 partidos. Deslumbró, corno siempre, Tomás «Rata» Rojas, y el recién ascendido al primer equipo, Norton Contreras. En medio de tanta euforia, pasó casi inadvertido un aviso en la prensa que decía: «Colo-Colo Fútbol Club necesita propuestas para la adquisición de tres hectáreas de terreno, destinados a la construcción de su estadio. Plazo: hasta el 6 de septiembre de 1930, a las 19:30 horas».El sueño del estadio propio ya comenzaba a incubarse dentro de los colocolinos. Nadie pensaba, en ese entonces, que el sueño recién vendría a materializarse cincuenta años más tarde.LOS AÑOS 40Platko y su revolucion Con el desarrollo incipiente del profesionalismo, en el club popular comienza a innvovar en lo tactico.Colo-Colo planificó la temporada del 40 bajo una premisa: obtener el bicampeonato. Contrató a los peruanos Socarraz y Femández, y a Carlos Atlagich, de Bádrninton. Ya en el Apertura, los albos exhibieron la misma solidez del año anterior y, ante veinte mil personaste ganaron la final a la «u» por 3-2.Todos se frotaban las manos. «Repetiremos 1a hazaña de Magallanes», señalaban los más optimista, refiriéndose al tricampeonato de los albicelestes, en los albores del profesionalismo. La realidad, sin embargo, se encargó de sepultar las esperanzas. Moviéndose entre una peligrosa irregularidad, pese a contar con una delantera de lujo -Sorrel, Socarraz, Domínguez, Contreras y Rojas-, terminó en cuarta posición, a cinco puntos del campeón, Universidad de Chile.Muy poco para lo que se esperaba de ese equipo. Al año siguiente, Platko tuvo sus dudas para elegir la oncena titular. Pasó un período de pruebas antes de tomar la decisión: Diano; Salfate y Camus, Hormazábal, Pastene y Medina; Sorrel, Socarraz, Domínguez, Contreras y Rojas,.Fueron los elegidos.Uno de los mejores elencos de Colo-Colo en toda su bitácora. Pero además, el húngaro implementó un sistema que cambiaría las estructuras técnicas de¡ fútbol nacional: el famoso esquema de la >Aunque Platko ya había impuesto ese diagrama en el toneo anterior, la experiencia ~ inadvertida, no sólo por la escasa cultura táctica del aficionado y la prensa de la época, sino porque los magros resultados terminaron por encubrir las ideas del técnico. Sin embargo, tras escoger cuidadosamente el contingente titular, Platko logró plasmar en la cancha sus abstracciones de pizarrón.La «WM» (un invento del inglés Herbert Chapman, en 1925) introdujo lo que aquí se llamó el «half policía», es decir, -un tercer hombre de contención entre los dos «backs» centrales. Los «halves», a su vez, ocuparon 'el medio terreno, y, en ataque, se dispuso de dos aleros abiertos y un «centroforward».Bajo este sistema, Colo-Colo llegaría a conseguir su tercer título, nuevamente en calidad de invicto. Tras algunas vacilaciones en algunos amistoso y en el Apertura, Colo-Colo debuta en el Oficial goleando sin piedad a Católica (5-1). Luego, un empate a dos con Santiago Moming (donde el esquema no sirvió para anular la genialidad de Raúl Toro) y un contundente 3-0 sobre Audax. El 3 de agosto enfrentó a Magallanes, humillándolo por 5- 1.La«u» del «Conejo» Scopelli casi logra esterilizar a la máquina de Platko, que al final se impuso dificultosamente por dos a uno. De ahí -en adelante, nadie dudó quién se quedaría con el título.Colo-Colo ganó el campeonato con 30 puntos, ocho por sobre el sub-carnpeón Santiago Morning, y eso que no alcanzó a jugar su último encuentro con Bádminton.Nuevamente Alfonso Domínguez se alzó como el máximo artillero, con 17 tantos, seguido del peruano Socarraz (12) y el eterno «Tigre» Sorrel (1 l).Lamentablemente, a nivel internacional su rendimiento no alcanzó ribetes decepción: cayó dos veces ante San Lorenzo de Almagro (1-2 y 1-3), empató y perdió con River Plate (1 - 1 y O- 1) y sólo derrotó a Huracán (2-l). Pese a ello, el Colo-Colo del 41 marcó un hito en nuestro fútbol. A partir de él, se archivaría e1 fútbol intuitivo (o, como alguien lo definió, «al lote»), para dar paso a un balompié moderno, más táctico, casi «científico».Enero del 42 sorprendió a los albos en un nuevo conflicto directivo. Róbinson Alvarez, elegido el día catorce, renunció el 19. Déficit en- las arcas del club críticas respecto a su «extranjerización» determinan su salida.Colo-Colo comenzaba el año, como lo terminaría: confuso. Al desgaste natural de los jugadores que soportaron la brillante campaña del 4l (muchos de ellos afectados por lesiones), se sumó el fracaso de Platko como técnico de la selección Nacional en el Sudamericano de Montevideo, lo que puso en duda la efeividad de su táctica. Pese a las contrataciones de los argentinos Guerrieri (ex Nacional Juventus) y Vaschetti (ex River), el campeonato no estaba dispuesto a vestirse con los colores albos, sino con la «V» negra del «Chaguito». Guiados por el magistral Raúl Toro, los «bohemios» accedieron a su primera estrella, superando por un punto a Magallanes y por cuatro a Colo-Colo, que remata en tercer lugar.Tampoco el balance internacional deja un superávit: tres triunfos y cuatro derrotas ante rivales argentinos y uruguayos. Veladamente comenzó a hablarse de renovación del plantel. Palabra que se repetiría al año siguiente.Porque el 43, un equipo casi juvenil de Unión Española le arrebató la corona Colo-Colo (26 puntos contra 24 de los albos y Magallanes).El equipo, se decía, es casi el mismo del 41. Claro, pero con mil batallas mas en el cuerpo. Las ideas de Platko y la vitalidad de los jugadores quisieron acallar las críticas: terminaron subcampeones. En la nueva sede social de calle San Pablo, la campaña, ernpeoro, no dejó satisfecho a nadie. Menos, con los compromisos internacionales que Colo-Colo) sostuvo, en diciembre, con Racing (capitaneado por Sergio Livingstone), donde pierde por los abultados 1-6 y 0-3, y con Rosario Central (2-3).

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